La sostenibilidad en el medio rural: de la granja a la mesa

La palabra sostenibilidad se ha convertido en un mantra en la actualidad. Las empresas, los políticos y los medios de comunicación hablan continuamente del desarrollo sostenible. El impacto del ser humano sobre el planeta está siendo objeto de continua atención y palabras como descarbonización, cambio climático y medioambiente son habituales en las tertulias entre amigos.

La primera pregunta es, cuando hablamos de desarrollo sostenible, ¿estamos todos hablando de lo mismo? La respuesta es que no. La mayor parte de la gente solo tiene en cuenta el impacto que la actividad humana tiene sobre el medioambiente. Pero la ONU habla de tres dimensiones del desarrollo sostenible: económica, socio-cultural y medioambiental.

La sostenibilidad económica implica satisfacer las necesidades económicas de toda la población y de los negocios. El desarrollo económico necesita que haya empresas viables y también que el bienestar llegue al máximo número de personas.

La sostenbilidad socio-cultural se refiere al mantenimiento del patrimonio material e inmaterial, a la protección de los grupos desfavorecidos, al respeto a las leyes laborales, etc.

La sostenibilidad medioambiental se centra en el respeto a la naturaleza y a la condición de recursos renovables y no renovables.

Estas tres dimensiones se concretan en 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que son un marco en el que cualquier organización pública y privada deber mirarse para ver cómo puede contribuir a su mejora.

El desarrollo debe ser económica, social y medioambientalmente sostenible, contribuyendo a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

La segunda pregunta es, ¿cómo afecta el desarrollo sostenible al medio rural? Mucho. Los entornos rurales son los que más desprotegidos han quedado con el desarrollo económico. Las infraestructuras viarias, digitales, educativas, sanitarias y sociales se concentran en las ciudades y en las costas, generando un efecto llamada en las generaciones más jóvenes debido a las mejores perspectivas laborales que ofrecen. Esto ha provocado un abandono de los pueblos por parte de los jóvenes.

La economía de los pueblos se basa principalmente en el sector primario (agricultura, ganadería y productos derivados) y, en algunos casos, en el turismo rural. Los canales de distribución han conseguido apoderarse de todo el valor añadido, de tal manera que a los productores primarios apenas les llega una renta de subsistencia. El control de los mercados por parte de las grandes cadenas de distribución hace que los pequeños agricultores y ganaderos no puedan comercializar sus productos de manera viable.

DePenyagolosa es un marketplace que apuesta por el desarrollo sostenible bajo el lema «de la granja a la mesa»

Por todo ello, si apostamos por la sostenibilidad del medio rural debemos apostar por proyectos como DePenyagolosa que elimina intermediarios y pone en contacto directo a productores del medio rural con los consumidores del medio urbano. Productos naturales y sostenibles en su más pura expresión están al alcance de los consumidores gracias a internet y al desarrollo logístico de los últimos años. Esto hace posible que se cumpla la máxima «de la granja a la mesa».

Video Associació d’Empresaris i Treballadors Autònoms Penyagolosa (AETAP)

Miguel Ángel Moliner, Ph.D. / Catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados / Universitat Jaume I

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